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Las tan temidas reservas de última hora han sacado este año de los apuros al turismo rural del interior de Castellón. El mes de julio empezó mal, y la ocupación de las casas rurales castellonenses se quedó en torno al 35 o el 40 por ciento. Pero en agosto, en cambio, se llenaron entre el 70 y el 75 por ciento de las plazas. Esa cifra se alcanzó gracias a quienes se dieron cuenta en el último momento de que merecían un descanso. Según explica Alexis de Pablo, director comercial de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo (Ashotur), esa tendencia de hacer las reservas poco antes de partir de viaje ha acarreado problemas de planificación en las casas rurales, que «no sabían si tenían que contratar a más personal o si era necesario comprar más comida o no». |
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