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La búsqueda de un cliente ‘estándar’ no se da sólo en la hostelería del litoral. El turismo rural también ha centrado de forma casi exclusiva su oferta en las categorías más básicas de este tipo de alojamiento, aunque, a juzgar por las cifras de evolución del sector, no les ha ido nada mal. Desde principios de la década, las casas rurales de Castellón han triplicado la cifra de establecimientos y la disponibilidad de camas. Los datos del informe de ‘Oferta municipal y comarcal 2009′ de la Conselleria de Turismo cifran en 515 el número de casas y albergues registradas en la provincia, con un total de 4.148 plazas. Estas cifras suponen 364 establecimientos más de los que había en el año 2000 y nada menos que 2.639 camas más. |
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